#VIAJECONPROPOSITO

Nuestra perturbadora experiencia en el Retiro de Meditación en Silencio de 3 días

 ¿Te imaginas estar 3 días sin hablar, sin tener contacto visual con nadie, sin acceso a Internet, libros o aparatos electrónicos? Te compartimos  cómo fue nuestra experiencia en nuestro primer Retiro de Meditación en silencio.

¿Por qué rayos hicimos un retiro de meditación en silencio?

Llegamos a Mazunte, una de las tranquilas playas del pacifico mexicano en Oaxaca. Una playa ideal para la desconexión, la relajación y entrar en contacto con la naturaleza.

Nos habían dicho también que era un lugar estupendo para meditar y practicar yoga.

Como buena viajera curiosa que soy decidí investigar en Internet a ver si de “casualidad” encontraba algún retiro de yoga durante los días que estaríamos ahí.

“Mira Jose, hay un Retiro de Meditación y Yoga justo en los días que vamos a Mazunte… ¿¡nos inscribimos?!”.

El retiro  de meditación sería en la escuela Hridaya Yoga y cuando entramos a su página web lo primero que saltó a mis ojos fue la palabra SILENCIO.

¿¡3 días en silencio total?!… no sé si sea capaz” Fue lo primero que pensé.

Vimos que la escuela ofrece retiros de hasta 49 días y comparado con eso estar 3 días en silencio parecían pan comido.

Y como buenos viajeros que les gustan los retos dijimos que sí, pero la verdad es que no sabíamos en lo que nos estábamos metiendo.

¿Por qué decimos que esta experiencia fue perturbadora? Por qué algo perturbador es algo que altera el orden y/o provoca intranquilidad.

Solo con leer que estaríamos 3 días sin hablar con nadie ya nos hacía sentir intranquilos. Además, no sabíamos a ciencia cierta que era lo que nos iban a enseñar. Pero dimos clic y aceptamos el reto.

Sin saberlo nos habíamos metido en un “viaje espiritual” muy profundo que afectaría todo nuestro viaje y nuestra vida entera.

Lo perturbador que puede ser estar en silencio durante 3 días seguidos.

La sola idea de no hablar con nadie, ni entre nosotros, ni atreves de medios como el email, teléfono o mensajería ya nos tenía intranquilos.

Para empezar, somos muy comunicativos. ¿Cómo rayos íbamos a estar sin decir nada por 3 días? La ansiedad se empezaba a notar y eso que todavía no iniciaba el retiro.

Voluntariamente nos comprometimos a no hablar por 3 días. Esto incluía notas escritas, gestos y mímica.

Avisamos a nuestros familiares para que no se preocuparan al no ver noticias en las redes o al ver que nuestra ultima conexión en WhatsApp era de hace 3 días.

Y un día antes del retiro nos fuimos a la cama en silencio.

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio. Proverbio hindú tweet

Estamos tan acostumbrados a hablar que muchas veces lo hacemos sin pensar. Decimos cosas que no queremos decir o expresamos cosas diferentes a las que teníamos en mente.

Simplemente no sabemos hablar por que no lo hacemos con consciencia, ni siquiera cuando hablamos con nosotros mismos.

Es perturbador prestar atención a todas las cosas que tu mente habla cuando estás en silencio.

Quejas, pensamientos de juicio hacia los demás, diálogos de crítica hacia uno mismo y palabras de negatividad se hacen más presentes que nunca.

Por primera vez te vuelves realmente consciente del dialogo interno que tienes y esto perturba.

Te das cuenta de lo triste que es qué mayoría de las veces ese dialogo interno no es positivo ni para nosotros ni para con los demás.

Estar en silencio por 3 días te hace ser consciente del ruido mental que tienes en la cabeza para que entonces lo puedas cambiar.

¿Qué siente un nómada digital cuando no tiene Internet?

Debo admitir que estar 3 días sin Internet hizo nuestro reto algo más GORDO. No quiero sonar una adicta al Internet, pero ¡el internet es como el oxígeno para nuestro negocio!

¿Cómo no íbamos a estar perturbados si desde que comenzamos nuestra vida nómada digital no hemos estado ni un solo día sin internet?

Siempre hemos hecho mucho énfasis en un equilibrio. Ni estar tan clavados al Internet, pero tampoco desatender el business.

Una cosa es tener Internet y tu mismo darte pequeñas pausas de el y otra muy diferente es saber que tienes internet, pero no puedes acceder a él.

“¿Y si me escribe un potencial cliente y lo pierdo por no contestar rápido? ¿Y si pasa algo urgente y respondo demasiado tarde?”

Avisamos a nuestros clientes que estaríamos fuera.

Publicamos en nuestra cuenta de Instagram y Facebook que estaríamos OFF por 3 días: sin embargo, eso no nos dejó muy tranquilos que digamos, pero no teníamos otra opción.

Guardamos el ordenador en la mochila, apagamos nuestros teléfonos móviles y nos desconectamos del mundo por completo para estar 3 días en silencio total. tweet

Mientras estábamos en el retiro de meditación tratamos de ver todo esto por el lado positivo.

Una pausa del mundo online es buena para todos, tanto para aquellos que viven del internet como para aquellos que solo supone una fuente de ocio y distracción.

En la naturaleza no hay Wi-Fi, pero te aseguro que ahí encontrarás una mejor conexión. tweet

Lecciones que aprendimos de estar sin Internet por 3 días

  • Nada es tan verdaderamente urgente como parece
  • Todo puede esperar y si la espera no vale la pena entonces es que eso tampoco lo vale
  • Vale mucho más tener una buena conexión con tu interior que una buena conexión a Internet
  • No depender de nada te hace sentir más libre
  • Si te cuesta desconectar, busca una zona sin cobertura
  • Desconecta del mundo online para reconectar con el mundo real
  • Al final día no pasa nada. (Nuestro negocio siguió adelante, la vida siguió adelante, no se paró el mundo así que estar sin Internet no están dramático como parecía al principio.)

Como fue nuestro retiro de meditación y yoga en silencio

Los días del retiro de meditación eran viernes, sábado y domingo; sin embargo, un día antes debíamos estar en la escuela para nuestra sesión informativa y el registro.

Nada más entrar a la escuela te dabas una ligera idea de lo que vivirías durante los siguientes 3 días.

La gente no hablaba, iban descalzos, algunos vestidos con ropas blancas y había muchas cosas hippies por todo el lugar.

Nos llevaron al hall donde tendría lugar nuestro retiro de meditación. Entraron 2 chicas de aspecto agradable quienes se presentaron como nuestras maestras de retiro.

Una vez completo el grupo nos sentamos todos en circulo y cada uno tenía que presentarse y exponer el motivo por el que estaba en ese retiro.

Algunos iban por que estaban experimentando alguna crisis personal, otros porque querían liberar el estrés; otros porque estaban enfermos o sufrían depresión.

Unos cuantos dijeron que querían profundizar en la meditación y otros que nunca habían meditado en su vida así que querían aprender a hacerlo.

Nuestro propósito de asistir a ese retiro de meditación era llevar la mente y los pensamientos a la quietud y aprender a vivir más en el presente. Creímos que eso nos serviría para disfrutar más de nuestro viaje.

Una vez que todos nos presentamos nos compartieron las reglas del retiro.

Programa Diario del Retiro de Meditación

El programa de retiro se dividió en dos partes: una sesión matinal de 7:00 a 13:00 y una sesión en la tarde de 16:00 a 21:30. El horario que teníamos era el siguiente:

Sesión de la mañana:

  • 7:00 – 9:00 Meditación
  • 9:00 – 9:45 Desayuno
  • 9:45 – 11:00 Charla
  • 11:00 – 12:30 Hridaya Hatha Yoga
  • 12:30 – 13:00 Meditación

Sesión de la tarde:

  • 16:00 – 18:30 Meditación
  • 18:30 – 19:30 Práctica individual y Cena
  • 19:30 – 20:30 Charla
  • 20:30 – 22:00 Meditación

10 Directrices que hubo en nuestro Retiro de Meditación y yoga

Durante el retiro la idea era vivir un estilo de vida en torno a un objeto común en lugar de propósitos más egoístas.

En este caso, el objetivo en común era “relacionarnos a través de la experiencia común de la meditación, con todas sus alegrías y dolores, descubrimientos y frustraciones.”

Para lograr esa armonía en el retiro de meditación era necesario mantener un silencio consciente, cumplir con el horario del programa y seguir las instrucciones:

Mauna (silencio) era obligatorio.

Hablar ocupa mucha energía y ego. A veces decimos cosas que no necesitamos decir, como chismes o cosas hirientes.

Pero incluso si no hay nadie con quién hablar nuestra mente empieza a hablar con nosotros mismos.

El objetivo en la meditación es acallar esas voces que al final lo único que hacen es hacer ruido mental.

Estar en silencio también incluía nuestra forma de caminar, movernos y hacer las cosas de manera silenciosa.

No se permite el uso de aparatos eléctricos

Nos comprometimos a no hablar por teléfono, enviar o recibir mensajes, navegar por internet etc. Por eso decidimos apagar los teléfonos móviles y guardar nuestro ordenador en la mochila.

Para despertase tempano lo mejor era usar un reloj despertador y para la noche recomendaban usar una lámpara de mano.

Aplicaciones que suele tener un móvil, pero para no entrar en tentación, es preferible usar estas opciones más ordinarias.

La lectura no está permitida

También nos comprometimos a no leer ningún libro, ni siquiera libros espirituales eran permitidos.

Leer es una distracción y en el retiro lo que se busca es interiorizarse no distraerse. Así que le dijimos goodbye a nuestra Liberia portátil por unos cuantos días también.

Prohibida la escritura creativa

Otra cosa que también nos perturbo un poco.

 Somos bloggers, nos encanta escribir, pero durante el retiro de meditación solo podíamos escribir apuntes relativos a las charlas del retiro o a experiencias meditativas.

 Lamentablemente la escritura creativa o escribir cartas apartan a la mente de la interiorización y eso nos apartaba del objetivo.

No mirar fotos

Suena extraño, pero sí también nos pidieron no mirar fotos de amigos o familia para evitar tener pensamientos “mundanos”.

Alimentación controlada

No sé recomienda hacer ayuno para garantizar un elevado nivel de vitalidad y energía durante la meditación (y de paso para que no te quedes dormido en la meditación de la mañana).

Lo que se recomienda en cambio es tener una alimentación consciente, por eso es que durante los días del retiro de meditación solo comimos comida vegana.

La dinámica en la cocina era sencilla: formarte en la fila, tomar tu plato, servirte de la comida tu mismo (una cucharada solamente) y al terminar lavar tu propio plato.

Parte del mauna era comer en silencio, sin mirar a nadie más, tratando de no hacer ruido con los cubiertos o platos.

Por supuesto fumar cualquier tipo de sustancias durante el retiro está prohibido.

Vestimenta decente

Todos nos comprometimos a usar ropa modesta y vestir de forma discreta para evitar atraer la atención por vanidad o deseo de resultar sexualmente atractivos.

Se nos hizo hincapié en no usar maquillaje ni perfumes, cosa que se nos hizo fácil gracias al minimalismo de imagen con el que vivimos.

Este fue el punto que menos nos perturbo, pero para ser sinceros fue el punto que la gente menos respetó de todos.

No faltó el chico con cuadritos que prefería andar sin camisa. O la chica con su top semitransparente que desconcentra a los tíos de su meditación

Segregación de género

Hombres y mujeres ocupaban distintas áreas en la sala. Se usa para reducir la distracción sensorial de los participantes del retiro.

Tanto el salón del retiro como la cocina estaba dividida.  Los alojamientos (para aquellos que dormían o acampaban en el retiro) también estaban separados.

Graciosamente los baños eran los únicos que no estaban divididos por género. Y por cierto, algunos de ellos eran baños secos ecológicos.

Abstinencia sexual obligatoria

¡Esto significa realmente abstinencia sexual y no continencia tántrica! Así de claro nos informaron.

Se supone que el retiro busca simular un retiro de soledad. La cosa se pone más chunga, sobre todo si haces el retiro con tu pareja.

No solo el sexo esta prohibido sino en general todo contacto físico con otras personas.

Para una pareja esto supone todo un reto: no hablarse por 3 días, dormir separados, sin decir “buenos días” o “buenas noches”, nada de contacto físico y encima separados durante todo el retiro.

Respetar el horario y ser puntuales

Por último, nos pidieron llevar a pie de letra el programa diario del retiro.

Al sonar el gong daba inicio el día y con cada sonido del cuenco sabíamos que nos teníamos que preparar para la siguiente sesión de meditación.

Día 1: ¿¡Pero qué coño hago aquí!?

El primer día fue el más difícil de todos, empezando por tener que madrugar.

Íbamos tarde así que tuvimos que correr. Llegamos sudados y con mucho calor, pero justo a tiempo.

Suena el cuenco a las 7am y da inicio a la primera meditación. Para alguien que nunca ha meditado meditar por 1 hora parece una eternidad.

Primero por qué el cuerpo no está acostumbrado: te duele la espalda de intentar tenerla recta, te duelen las piernas y es un reto mantenerse despierto.

Por más que mover las piernas o acomodar los cojines todo te parece incómodo. ¡Mas si hace calor!

Segundo, por la intranquilidad mental. Tratar de acallar a tu mente que te dice: “¿pero qué coño haces aquí? Podrías estar durmiendo en casa” tiene tela.

No terminas de pensar en “algo” cuando ya estás pensando en otra cosa.

Pensamientos sin sentido, enfocarse en lo incomodo de la postura o preguntarte constantemente: “¿Cuándo acabará esto?” o ¿Qué pondrán de desayuno?” eran todo un reto.

Pero lo logramos. Las primeras 2 horas de meditación estaban listas y pasamos al desayuno: un bowl de papaya, chía y un pastelito de plátano.

Nuestra primera charla fue sobre la revelación del Ser Divino y el método de la autorización “¿Quién soy yo?” seguido de nuestra primera sesión de Hatha Yoga y meditación.

De almuerzo un bowl vegano de col morada, brócoli y quinoa. Jose odia el brócoli así para él fue más perturbador el tema de la comida.

Después aprendimos técnicas de respiración y concentración y cuando nos dimos cuenta ya era hora de la cena: un bowl mexicano con frijoles, guacamole, pimiento y arroz.

Tuvimos nuestra meditación final y el primer día estaba listo. ¡No podíamos creerlo!

Dia 2. Mmm, parece que voy “agarrando la onda” a esto

Esta vez nos levantamos más temprano para no llegar agitados a la meditación.

Nos preparamos para meditar y está vez el tiempo pasó fue más rápido. Poco a poco fuimos descubriendo nuestra postura comoda para meditar.

De desayuno nos esperaba un bowl de papaya, avena, dátiles, plátano y nuez.

La segunda charla trato sobre la consciencia, la apertura a la realidad del Ser y métodos de reabsorción de los pensamientos.

Cada vez íbamos mas de lo que iba el asunto.

Practicamos Hatha Yoga y aprendimos un poco sobre la apertura de los Chakras.

“¡La hora del almuerzo! Qué rápido va esto ¿no?”. Un bowl de arroz con zanahoria y una ensalada de pepino y menta nos esperaba.

Estábamos motivados pues ya habíamos hecho la mitad del retiro, pero ¡oh sorpresa! La meditación de la tarde fue una tortura.

Hacía mucho calor y era casi imposible concentrarse. Sentías la gota gorda de sudor recorrer tu espalda y uno sin poder moverse.

Suma además los mosquitos y los ruidos de la calle que hacían más difícil la tarea.

Afortunadamente termino la primera hora de meditación y la segunda hora fue más activa: nos enseñaron la meditación en movimiento mientras caminamos.

El tiempo volvió a correr rápido y ya era la hora de la cena: una hamburguesa de lentejas con arroz, salsa de cacahuete y tortilla de maíz.

Y aunque Jose y yo no nos dirigíamos la palabra ambos sabíamos que lo lograríamos. Un día mas y el reto estaría hecho.

Día 3. ¡Por fin entiendo todo!

Inconscientemente nos habíamos vuelto más conscientes de nuestras acciones. Desde la manera de levantarse de la cama hasta la manera de caminar hacia la escuela.

Pudimos notar la gran diferencia en comparación con el primer día el retiro de meditación cuando íbamos a toda prisa.

Llegamos a la escuela y adoptamos nuestra posición para meditar.  Pensamos que esta vez sería fácil meditar, pero fue todo lo contrario.

Era el último día del retiro y la mente estaba condicionaba a pensar: “¿Qué cosas haré cuando termine el retiro? ¿Cuántos whatsapps tendré sin leer? ¿Habrá pasado algo importante?”.

Nuestra maestra nos explicó que la dificultad de meditar este último día venía del hecho de que la mente tiende a perderse en el futuro anticipando cosas que aún no existen.

Nada nos asegura que estaremos vivos los siguientes días, minutos o segundos de nuestra vida y sin embargo nuestra mente da por hecho que estaremos “presentes”

¿Y si está fuera mi última hora de vida? ¿Cómo quisiera pasarla: pensando en un futuro incierto o disfrutando del presente? tweet

Ese cambio de enfoque lo cambió todo.

Mi primera experiencia de meditación real

Debes saber que dentro de ti existe “algo” que es consciente de todo lo que sucede a tu alrededor. Ellos lo llaman la Consciencia de la Consciencia.

Tú puedes llamarlo la Fuente, el Ser, el corazón, el universo, el Infinito, Dios o como gustes, pero el objetivo de la meditación es ayudarte a conectar con ello.

Observando desde dentro todo.

Por primera vez, después de tres días intensos intentando forzar la mente para meditar por fin lo conseguí.

Fue como perderme en la “nada”. En la sola presencia de estar ahí. Solo siendo. Ser uno con el todo.

“Es fácil creer que somos olas y olvidar que también somos el océano” Jon. J. Muth tweet

Simplemente estaba ahí, concentrada en ser. Disfrutando de mi respiración y escuchando los latidos de mi corazón.

Llegó un punto donde incluso deje de sentir el tacto entre mi dedo pulgar y mi dedo índice al mantener esta postura especial en las manos que se suele usar en la meditación.

Y por primera vez deseé que no sonara el cuenco para ir a desayunar.

Ahí fue cuando supe que estaba disfrutando el momento.

Alejada de todo momento o distracción. Sin preocuparme ni por el futuro ni por el pasado.

Disfrutando de la conexión con mi Ser.

Ultimas horas del retiro

Disfrutamos de nuestro último desayuno: papaya con piña, semillas de chía y nuez.

En nuestra última charla nos hablaron sobre la apertura del corazón, la Conciencia Testigo y la entrega completa a la Realidad Suprema.

Temas que tal vez suenen muy complejos para la mente, pero que el corazón entendía a la perfección.

En la comida disfrutamos de arroz y una sopa cubana de frijoles negros con chayote acompañados una ensalada de zanahoria y col.

Volvimos a nuestra meditación de la tarde y no podíamos creer que los dos perturbados intranquilos que fuimos hace 2 días estuvieran disfrutando del momento en completa paz.

Comimos nuestra última cena con un poco de tristeza al saber que esto iba a terminar pronto.

Nuestro último bowl de arroz, garbanzos, col morada, brócoli, zanahoria y crema de cacahuete.

Como broche de oro nos dieron a todos un pedazo de pastel de zanahoria con cobertura de plátano.

Para nosotros que comemos de todo también fue un reto que disfrutamos el comer solo comida vegana por 3 días.

Esto también cambió muchas cosas en nuestra manera de pensar sobre la alimentación.

Al regresar al hall tuvimos nuestra última hora de meditación y tuvimos una sesión grupal para compartir nuestras experiencias del retiro.

Debo admitir que después de 3 días sin hablar fue difícil romper el silencio.

Fue conmovedor escuchar las historias de las personas.

A pesar de que no nos conocíamos, de que no habíamos hablado entre nosotros y de que pocas veces nos vimos a la cara, todos nos sentíamos como una gran familia.

Lloramos, reímos, nos abrazamos y celebramos que terminamos nuestro retiro.

Ahora sabemos que el destino nos llevó ahí. No era casualidad que esos 3 día que justo estaríamos en Mazunte fuera el retiro de meditación.

Nunca lo planeamos, pero la vida lo planeo para nosotros. tweet

¿Qué fue lo más difícil para mí en este Retiro de Meditación en silencio?

Tal vez pienses que lo más difícil puede ser estar sin Internet, comer solo vegetales o dejar de hablar por 3 días.

Lo más difícil de un retiro de meditación es enfrentar la realidad de las cosas que no te vas cuenta que ocurren frente a tus propios ojos.

Por primera vez eres consciente de todo el ruido mental que hay en tu mente. Estar en silencio es fácil, pero acallar los pensamientos de tu mente es otra cosa.

Te das cuenta de todas las veces que has dejado de vivir el presente por estar ocupado pensando en el pasado o preocupándote por el futuro.

Asombra la cantidad de pensamientos sin sentido que bombardean tu cabeza cuando intentas concentrarte en tu propia respiración.

Recuerdos, memorias, ideas, pensamientos, todo pasa por tu mente como si fuera una televisión que cambia constantemente de canal a canal.

Meditar nos da la opción de apagar esa televisión y voltear los ojos a la realidad presente.

Necesitas callar tu mente, para que tu alma hable.

Meditar es descansar la mente e iniciar un sincero dialogo con el alma. tweet

Meditar se ha vuelto ahora parte esencial de nuestro viaje.

Y seguimos creyendo que este retiro de meditación perturbó nuestras vidas enteras.

Por qué ahora ha cambiado nuestra visión de la vida por completo.

Después de lo que vivimos sabemos que no podemos quedarnos como antes estábamos.

El retiro de meditación perturbó nuestras vidas para bien, pues el supuesto “orden” que teníamos en nuestras vidas a cambiado por completo.

Queremos que viajes porque viajar te cambia la vida, pero también te invitamos a que hagas un viaje hacia tu interior por medio de la meditación.

Viajar y meditar: nuestra conclusión final después de este retiro de meditación

Cada uno de nosotros vivió este retiro de manera diferente. Para Jose era fácil silenciar su mente, para mi fue lo más difícil.

Yo disfrute con la comida, para el fue todo un reto.

Estar juntos pero separados también fue un reto para ambos como pareja viajera.

Acostumbrados a compartir todo con el otro fue difícil no poder compartir lo que pasaba por nuestra cabeza en ese momento.

Pero a pesar de todo lo dificil y perturbadoras que fueron algunas cosas, nos vamos  de Mazunte con una buena experiencia de viaje.

Ahora en nuestro viaje incluimos la meditación mientras disfrutamos de cada comida, dando caminatas conscientes o al reservar un par de minutos por la mañana para sentarnos a meditar.

También nos ha ayudado a disfrutar mas el momento presente. A disfrutar en verdad de ver un atardecer y no preocuparse por la foto perfecta de viaje.

A sentirnos felices por cada nuevo lugar que visitamos en lugar de marcarlo como un punto mas en nuestra ruta de viaje.

Apreciando la belleza de la vida y del mundo en todo lo que vemos.

Si tu estas viajando te invitamos a que incluyas la meditación en tu rutina viajera; definitivamente le dará otro enfoque a tu viaje.

Y si estas en casa, te invitamos de igual manera a meditar. Tal vez no puedas viajar al mundo exterior, pero un mundo dentro de ti te estará esperando.

Y tú, ¿te animarías a hacer u retiro de meditación y yoga en silencio?

2 Comentarios

  1. Cristina Stuparu

    Me ha gustado mucho el enfoque que le dais a las cosas y la vida.Gracias

    Responder
    • Viajeros con Propósito

      Gracias a ti Cristina por leernos. Esperamos que este contenido sea de valor para ti y para los demás.
      Muchas gracias por compartir

      Responder

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